Opinión

Sin pantalones no hay orden

Sigue doliendo la muerte del joven Johandryz Martínez, así como la de muchos que también han encontrado el final de su existencia al resistirse a un atraco en nuestra ciudad, a pesar que sus recuerdos estén limitados a la fugaz memoria de sus seres queridos, hoy más allá de la estadística retumban en desesperanza por ver que la ilegalidad que los segó sigue sin control alguno. Esperamos que esta perdida no entre a los anaqueles del olvido sin antes servir como impulso para implementar medidas que, si arremetan con la inseguridad, hay esperanzas, más cuando la promesa del mandatario que llega es de Poner Orden.

Desde nuestro escenario de forma respetuosa y a la vez lleno de duda al ver la cotidiana lucha del centavo en que se convirtió nuestra vida juzgada al valor de lo que carguemos en nuestros bolsillos, me permito exhortar a los que ahora están encargados del Orden.

Unos dicen: “hay que rodear al mandatario y a las autoridades.”  Buen gesto, pero, se convierte en el primer sedante de conformidad, siempre ha sido así. Por eso el llamado es a que nos saque de este círculo vicioso en el que hemos caído. No necesitamos reacciones inmediatas que solo creen sensación de seguridad por algunos exiguos días, y después caer otra vez en el sueño de la indolencia como siempre ha pasado, necesitamos medidas y estrategias que se sigan sintiendo y se refleje en la tranquilidad del ciudadano. Si van a llenar las calles de autoridad que sea por siempre.

Aquí desde hace rato no hay otra salida, pero les ha faltado pantalones a los dirigentes de turno, necesitamos que nuestro mandatario haga todo lo pertinente, exija que se cambie la mayoría de la planta policial, sacar esa estructura corrupta que está enquistada en nuestra ciudad desde hace muchos años y que opera en paralelo con los delincuentes, o, mejor dicho, con sus iguales. Es hora de un adiós eterno a los que cobran peaje en las ollas (ventas de sustancias alucinógenas), adiós a los bandidos de uniforme que conocen y hacen negocios con los que alquilan las armas para atracar, con el que compra los robos y con los que organizan las extorciones, eso se puede hacer con agallas y voluntad. No es imposible. Alcalde Mello Castro si va a poner Orden empiece por ahí.

Siempre después de un asesinato o situación de crisis se viene el gran consejo de gobierno, reunión de gabinete, congresistas y altos mandos de la policía y el ejército, fotos van, fotos vienen, ¿y, ¿qué?  Se equivoca alcalde que va a poner orden haciendo lo mismo que su antecesor. Pues, si se supone que estábamos en desorden… ¿cómo ordenar haciendo lo mismo que nos tiene desordenados?

Acá la vida pasó a no valer nada desde que la delincuencia se dio cuenta que podía además de robar, matar sin tener castigo. Por eso a su administración que, parece que ya tomó posesión, heredando problemas, si, como todas las nuevas administraciones del mundo, de nada le sirve ese retrovisor que siempre quieren utilizar como escudo. Es hora de ponerle el pecho a la brisa y trabajar duro.

Usted carga la cruz que todo populista que gana una elección le toca arrastrar: Cumplir con las fantasiosas promesas, siempre elevadas de la realidad inmediata para atrapar la mayor cantidad de incautos. Es que hacerse elegir con el eslogan de A PONER ORDEN no es cualquier cosa, eso de boca en campaña suena bonito, pero ya en la práctica desilusiona rápido, si no se ve innovación, ¿Qué nuevo nos trae? ¿Las mismas herramientas?, ahora con menos restricciones a las motocicletas, y los mismos movimientos calcados de su antecesor, eso nos puede estar condenando a seguir padeciendo lo mismo de siempre.

La corrupción se ha consumido la voluntad de muchos que nos deberían estar defendiendo, sin renovación y sin voluntad para ello no habrá orden. Señor alcalde usted en campaña durmió en los barrios más peligrosos de la ciudad todo esto lo debe tener claro, pero no está de más recordarle.

Colofón: El capitán del barco debe salir a festejar cuando llega triunfante al puerto no en medio de la tempestad.

Mostrar más

ANDY ROMERO CALDERON

ING de sistemas, nacido y criado en guacoche -cesar Me gusta la buena crítica y política, sin caer en sus vicios. Me identifica esta frase : El silencio es, después de la palabra, el segundo poder del mundo Tel: 3166253387

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cerrar
Cerrar