Opinión

No es Asunto de Ideologías

Los procesos revolucionarios de derecha o de izquierda, en vez de diferenciarse, comparten similitudes: comando caudillista, cada uno invocan modelos de reconversión, defienden conceptos gaseosos como la igualdad, la autodeterminación de los pueblos, la soberanía nacional, el desarrollo económico y la libertad, asimismo, identifican adversarios de sus políticas, para culparlo cuando sea necesario, este comportamiento retorico tiene un propósito: conquistar adeptos.

Es importante evaluar las revoluciones políticas, provocan miles de muertos a favor y en contra de ellas, destruyen la economía de las naciones e impulsan cambios radicales en la sociedad.

La descripción de estas características me permiten concluir que el problema no ha sido tanto del sistema político – económico, son sus dirigentes los directamente responsables. En la estructuración de los Sistemas y Regímenes Políticos, continúan las siguientes coincidencias: Coartar libertades, desmejorar la economía, oprimir al pueblo y censurar programas y medios de comunicación, entre otras.

Los eventos ocurridos recientemente en Venezuela ratifican que el modelo administrativo implementado por ese gobierno comienza a desmoronarse. La frecuencia de errores internos, encabezados por la censura a los medios de comunicación, emboscadas al sector privado, graves problemas económicos, encarcelamiento a los líderes de oposición, indefensión de los derechos humanos y el desplome del precio del petróleo, constituyen una tendencia que conlleva a fracasar el modelo económico – político inspirado en Venezuela. Insisto  la culpa es de los dirigentes, el sistema es un vehículo funcional que requiere autonomía intelectual.

Con el potencial económico de Venezuela, es menester considerar si era necesario emprender semejante despropósito, en vez de construir el camino hacia el 2025 – 2050, el cual requiere un doble ejercicio: anticipar  las tendencias mundiales y detectar las aspiraciones ciudadanas y objetivos gubernamentales de Venezuela como Estado, con base en: Diversificar la estructura productiva para ganar autonomía, educación de calidad para la productividad y la igualdad, incierta  integración económica para el liderazgo político, presión social contra la desigualdad, desafíos a la gobernabilidad democrática y reformas prioritarias, liderazgo para el cambio climático y diálogos nacionales para gestar visión compartida.

Los resultados de las elecciones legislativas en Venezuela, el triunfo de Mauricio Macri en Argentina, rebotan con mucha influencia en Colombia, el impacto sobre el proceso de paz hace prever que la materialización del fin del conflicto es irreversible, el efecto político también es preponderante para la izquierda democrática colombiana, en el mismo sentido para la derecha del país, estas situaciones son lecciones aprendidas que ponen de presente el orden pendular de los procesos políticos fundados en la humanidad indistintamente de la corriente de pensamiento.

El proceso de transición próximo en Venezuela, esperemos tenga una filosofía inteligente y consecuente con los intereses y necesidades ciudadanos, un desenlace conflictivo seria la peor decisión y una demostración suficiente que ratifica la responsabilidad de los dirigentes y un argumento suficiente para confirmar que las razones del problema no radican en la implementación de la ideología.

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Luis Elquis Diaz

Maestrante Pensamiento Estratégico y Prospectiva/ Especialista Gestión para el Desarrollo Empresarial/ Administrador d Empresas/ Columnista del Portal Cultural SaborVallenato.

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