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Nadie responde por el arbolado en Valledupar

En su libro “Árboles: reflexiones y poemas”, el poeta y filósofo alemán Herman Hesse ve a los árboles desde un punto de vista filosófico y establece la importancia que tienen para nociones esenciales como la verdad, la belleza, el hogar, el sentido de pertenencia o la felicidad.

El año anterior el 55% de la población mundial estaba en las ciudades. Para 2050, según informe de la ONU, estima que esta proporción aumente 13 %. Con 68 % de las personas viviendo en las ciudades, el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU llama a hacer de este crecimiento un desarrollo sostenible, en especial para países con ingresos medios y bajos, ya que será en ellos en donde sean más visibles los cambios. 

Estos escenarios advierten a los centros urbanos para que promuevan procesos de convivencia y tolerancia, mediante sistemas de gobernanza participativa que incorpore los mecanismos de resiliencia con el fin de lograr espacios de adaptación para enfrentar los retos de planificación urbana, aire puro, acceso a alimentos, agua potable y servicios de salud para diseñar ciudades con crecimiento sostenible.    

En materia de planificación urbana y la condición del crecimiento sostenible de las ciudades,   los árboles son encargados de absorber el bióxido de carbono, uno de los principales causantes del calentamiento global. Así mismo, son generadores de sombra y sus hojas liberan vapor que reduce las altas temperaturas.

Los escenarios de crecimiento poblacional están debidamente documentados. Esperemos que su irrupción no nos tome por sorpresa. Sin embargo, somos susceptibles de esa posibilidad debido a las debilidades de planificación urbana de las ciudades de Colombia.

Valledupar otrora sorpresa caribe calificativo obtenido por el diseño y proyección de la ciudad en los inicios de la década del noventa, afronta con ahogo los procesos evolutivos de las ciudades.  Recientemente, presenciamos un hecho lamentable que costó la vida de un ciudadano, debido a las fallas o inexistencia de un protocolo que determine roles, responsables y presupuesto para el mantenimiento y protección del arbolado en la ciudad.

Es absurdo que solo la ocurrencia de hechos lamentables aislados o no conciban la necesidad de estructurar procesos para evitar su ocurrencia. Lo paradójico es que en el territorio confluyen instituciones como Corpocesar, gobernación, alcaldía, secretaria de medio ambiente y la oficina de Atención de Riesgos y Desastres.  Como no está claro el procedimiento para el arbolado en la ciudad, hay dispersión de responsabilidad, por eso terminan pasándose la pelota y cada uno argumentando su excusa.

Ocurrido el hecho que dejó una víctima surgieron con razón críticas y propuestas. Algunas consideran la creación de la oficina de árbol. Dudo que con burocracia se resuelva el problema. Lo más expedito es un convenio interinstitucional (protocolo), bajo los lineamientos de los artículos 79 y 80 de la Constitución y el artículo 65 de la Ley 99 de 1993. Con instrumentos concretos es posible avanzar y construir ciudad y sociedad, no con conceptos como acupuntura urbana para descrestar, mientras las tendencias y las circunstancias muestran otra cosa.    

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Luis Elquis Diaz

Maestrante Pensamiento Estratégico y Prospectiva/ Especialista Gestión para el Desarrollo Empresarial/ Administrador d Empresas/ Columnista del Portal Cultural SaborVallenato.

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