Música y Folclor

El eco bullicioso de un alegre festival (1)

1968 – PRIMERA VERSIÓN

Hace 50 años cuando corrían los días de los últimos meses de 1967, presurosa salió de la casona colonial, situada en la Plaza Alfonso López de Valledupar donde vivía, camino hacia el despacho del gobernador (Alfonso López Michelsen), al que días antes le escucho que “sería bueno un evento que empujara el desarrollo el departamento” y ella que desde hace tiempos tenía una idea fue a contársela, a él (López) le pareció muy buena y le propuso compartirla con Rafa (Rafael Calixto Escalona Martínez); así Consuelo Araujo de Molina ( que en ese tiempo era esposa de Hernando Molina Céspedes) paria su primer hijo: El Festival Vallenato, el que había concebido en esas noches serenas de Valledupar y que vio la luz en los primeros meses del año 1968, fue un trabajo de muchos horas, y con los pioneros López, Escalona y Miriam Pupo, quien los acompañó en todo momento, acordaron su presentación en sociedad los días en que Valledupar festejaba el milagro de la virgen de Rosario. Así nació ese festival vallenato que se hace cada abril y que pronto cumplirá medio siglo.

Ese festival ideado y parido para rescatar parte importantísima de la historia y poner las bases para que todo ese acervo cultural y musical no desapareciera se programó para los días 27, 28, 29 y 30 de abril de 1968, la convocatoria se hizo por las dos emisoras que existían en Valledupar: radio Valledupar y radio Guatapurí; pero lo más efectivo fue el correo de los amigos y los compadres, Escalona se encargó de avisarle a Emiliano Zuleta Baquero, Antonio Toño Salas y Lorenzo Morales, también invito a acordeoneros locales como Ovidio Granados, quien ganaba fama al lado de Los Playoneros del Cesar y a otro que invitó fue a Florentino Montero, a Colacho le confió que el rey seria su compadre Emiliano, que eso ya lo había hablado con el Dr. López, que mejor se presentara el año entrante; Consuelo le mando aviso a los Duran, pero desde el Paso Naferito mandó a decir que le avisaran a su hermano Alejandro (Gilberto Alejandro Duran Díaz), que él era el que tenía que representarlos y no se sabe como pero a Planeta Rica (Córdoba) le llegó la invitación al negro Alejo; por intermedio de Tobías Enrique Pumarejo se contactó a Alcides Moreno y Luis Enrique Martínez, el pollo vallenato, que junto a Alejo se escuchaban mucho en la radio y sitios de diversión; Abel Antonio Villa otro que mandaba en la radio barranquillera no pudo viajar para la fecha del festival por compromisos anteriormente adquiridos, los otros que asistieron se enteraron por las emisoras. Días antes que el concurso prendiera fuego empezó la movilización de músicos, parranderos, compadres, amigos y demás aficionados a esta música. Emiliano viajo de Villanueva, Toño Salas bajo del plan y se hospedó en casa de su compadre Leandro, Morales buscaba el acordeón que había mandado a arreglar, Alejo viajaba desde Planeta Rica en bus por barranquilla en un pesado viaje de más de 15 horas y Luis Enrique llegó acompañado de don Toba y su hermano Tito Pumarejo.

No hubo inscripciones ni había reglamentos, el 27 en la tarde comenzó, en medio del escepticismo de muchas personas que no veían que el certamen pudiera alcanzar el éxito que finalmente tuvo, se dieron las primeras presentaciones en tres puntos de la plaza Alfonso López, donde los siguientes jurados escucharon las primeras melodías: Rafael Escalona, Hugues Martínez y Evaristo Gutiérrez en el Punto uno; Carlos Vidal, Gustavo Gutiérrez y Jaime Gutiérrez de Piñeres en el Punto dos; Alfonso Poncho Cotes, Tobías Enrique Pumarejo y Rodrigo montero en el Punto 3, los acordeoneros eran libres de escoger la canción y el ritmo, los que más se oyeron fueron el paseo y el merengue.

Los días siguientes hubo mayor participación, el 28 se presentó un caso insólito: una hermosa muchacha llegada de El Molino (Guajira) pidió la dejaran presentar y con el acordeón que le prestó Ovidio Granados arrebató los aplausos que el público venia brindándole a Luis Enrique y a Ovidio que competían en ese Punto, era Fabriciana Meriño Manjarres, conocida por sus amigos como Fabri y perteneciente a una familia musical de ese corregimiento Villanuevero (El Molino, que años después fue ascendido a Municipio), esa actuación de Fabri quedó para la historia, como también la escogencia, en ese grupo, de dos acordeoneros cuando se había acordado que por cada grupo pasaba uno, pero el toque y la presión de la barra (seguidores) del crédito de Mariangola: Ovidio Granados los obligó a esta decisión: finalistas de ese Punto: Luis Enrique Martínez y Ovidio Granados.

En los otros puntos también pasaron cosas. Cuando Alejandro Duran termina su participación con la puya Mi pedazo de acordeón, se escuchó un grito: “que la repita”, era el doctor López Michelsen, que desde la ventana de una casa vecina observaba la actuación del participante pasero, uno de los jurados contesto que eso no era correto y otro encontró la solución pidiéndole a Alejo que la tocara fuera del Punto o kiosco, Alejo así lo hizo ante la complacencia de los asistentes y el doctor López (esto fue recordado por el mismo ex presidente años después, en la celebración de los de los 80 años de Hernando Molina Céspedes, como “un posible vicio de nulidad” en la coronación de Durán). El finalista de ese Punto, después de ese guiño, de su carisma y su toque melodioso fue Gilberto Alejandro Duran. En el Punto en el que se encontraban Emiliano, Toño Salas y Lorenzo, hubo cierta tensión, por aquellos famosos encuentros (piquerías), pero al final todo concluyo en paz. Emiliano Zuleta fue el finalista de ese grupo.

En la tarde y la noche del día 30 los finalistas Luis Enrique Martínez, Ovidio Granados Durán, Emiliano Zuleta Baquero y Alejandro Durán Díaz, subieron a una improvisada tarima de madera en la que compitieron por la corona del primer rey de festival vallenato. Un grueso grupo de coterráneos y seguidores del viejo Emiliano Zuleta daba por descontado que el Rey sería él, quien fue el primero que toco sus dos primeros temas (no era una exigencia tocar los cuatros ritmos – paseo, son, merengue y puya), luego siguió Ovidio Granados que aglutino a su haber todo el barrio Cañaguate y sus paisanos de Mariangola, Granados fue el primero que impuso el cantante vallenato (distinto al acordeonero) al confiar este oficio a Miguel Yanet que cantó, con su bonita voz, todas las canciones con las que concurso el acordeonero mariangolero, después lo hizo el Negro Alejo y por ultimo Luis Enrique Martínez. Emiliano que veía desde un lado estratégico las presentaciones de sus contrincantes dijo al ver la excelente actuación de Ovidio Granados: “Con Ovidio no se puede, parece que tuviera electricidad” y lo mismo pensó Alejo Duran que además le preocupaba la nutrida barra que apoyaba a Ovidio. Los acordeoneros se preparaban para continuar con la presentaciones, el Viejo Mile y el Pollo Vallenato lo hacían rodeados de sus amigos más cercanos y animado por el trago, Alejo y Ovidio más concentrados se refugiaron en la casona de Hernando Molina y allí, cuenta el mismo Ovidio, Duran aflojó los tornillos de las correas de su acordeón y más tarde, cuando volvieron a subir a la tarima, se supo para que Alejandro hizo eso, el negro grande, además de carismático y buen acordeonero, era vivo e inteligente y en medio de la ejecución de mi “Pedazo de acordeón” se le soltaron las carreas y no paró, solo dijo: “perdonen muchachos se me acaba de reventar la correa del acordeón pero así los voy a complacer, “para tocarle a mi público no necesito correas” y siguió con su puya ante un público que terminó agitando frenéticamente los pañuelos.

Emiliano Zuleta confiado se fue a celebrar anticipadamente con sus amigos Poncho Cotes, Andrés Becerra, Chico Daza, Alfonso Murgas entre otros, mientras los organizadores hacían sus movimientos, Consuelo Araujo, con el Dr. López trataban de convencer a Escalona que el que merecía la corona, por su presentación impecable y su proyección nacional y por ende serviría a los objetivos de Concurso era Duran Díaz y en ese momento surgió el famoso “tres llamados”, no supimos de quien fue la idea de último momento, lo cierto fue que se habló con el jurado de una última presentación y se dio la orden al presentador para que llamara a los concursantes. Tocaron Luis Enrique (“La carta” (Paseo), “Alegre golondrina” (paseo-son) y “El gallo jabao” (merengue); Alejo (“Mi pedazo de acordeón” (puya), “Alicia Adorada” (son), “Elvirta” (merengue) y “La cachucha bacana” (paseo) y Ovidio (“Pajarito” (paseo), Indiferente (merengue) y “El Cachaquito” (Paseo); el viejo Emiliano no estaba y después de diez minutos de espera y de buscarlo afanosamente, se dio inicio a los angustiosos llamados: el primer llamado para el concursante Emiliano Zuleta Baquero retumbo por toda la plaza, pero no se escuchó donde Mile parrandeaba que era bien lejos, vino el segundo y el fatídico tercero, que se escuchó como un trueno: “Tercer y último llamado para el acordeonero Emiliano Zuleta” ya a Mile le había avisado y se dirigía presuroso a la Plaza Alfonso López, alcanzó a escuchar el último de los llamados y cuando estuvo frente a Rafael Escalona este le dijo que tenía que hablar con López, pero López lo devolvió diciendo: “lo que diga Rafael se hace, él es el jefe de jurados”, de nuevo frente a su amigo Escalona, Zuleta escucho la desagradable frase “Compadre no hay nada que hacer usted está descalificado”

Con la descalificación de Emiliano el primero de los 49 Festivales Vallenatos de los que se han celebrado en Valledupar tuvo el siguiente pódium:

Rey: Gilberto Alejandro Duran Díaz – de El Paso (Cesar)
Segundo: Ovidio Granados Duran – de Mariangola (Cesar)
Tercero: Luis Enrique Martínez Argote – de los Haticos (La Guajira)

Fueron jurados de esa final: Rafael Escalona Martínez, Tobías Enrique Pumarejo, Gustavo Gutiérrez Cabello, Jaime Gutiérrez de Piñerez y Carlos H. Escobar

AYUDAS: además de mi experiencia personal, escritos publicados en internet, entrevistas y platicas con Alfonso Cotes Queruz, Gustavo Gutiérrez, Hugues Martínez, Emiliano Zuleta, José Francisco Daza, Ovidio Granados, Lorenzo Morales, Mary Daza Orozco y Julio Oñate Martínez

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Antonio José Daza Orozco

Nacido en Villanueva (Guajira),Administrador de Empresas, pensionado. Gestor cultural, investigador e historiador de la música vallenato tradicional, conferencista y jurado de distintos festivales del folclor costero. Miembro y presidente de la Fundación Dinastía Vallenata, encargada de estudiar, investigar y preservar, producir y promover todo lo relacionado con el vallenato tradicional. Algunos de sus escritos son: Lorenzo Morales, un juglar de verdad; Juglares y Juglaria; Diosas inspiradoras de cantos vallenato...

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